2022-02 Llega la jineta




Cuando ya había dejado de poner la cámara en el "comedor" instalado en la recocina, un día noté en el lugar un olor animal muy pronunciado. Parecía claro que un animal distinto de los habituales gatos, ratones, y pájaros, había acudido al pienso.

Ver que en los alrededores de mi huerta hay garduñas y jinetas fue una alegría y un placer, pero...

 Ver que los animales nativos del bosque se acostumbraban a comer pienso fue una de las razones por las que dejé de ponerlo. En particular, la jineta(s) empezó a ser una habitual, y comía en abundancia; parecía que el pienso iba a pasar a ser su principal fuente de alimento.

No estoy segura de que fuera la decisión correcta: si cada vez les dejamos menos reductos donde habitar, menos presas naturales con las que prosperar... ¿realmente dejarles comida es un mal absoluto, o es un mal menor que se justifica porque la alternativa es la extinción local por falta de recursos? Pero mi reacción fue visceral, y fue a favor de la que imaginé que se produciría en el foro de bicheros si llegaban a conocer la situación. Asumí que ellos saben más. 

Dejé de poner la comida en febrero, volví a poner la cámara en primavera y luego en agosto.
El cambio que voy viendo en los gatos locales es deprimente. La gata Carey, que en abril-mayo sigue teniendo la silueta llena, en agosto ya se ve flaca. El gato grande negro, y el blanco y negro, ya no aparecen. El gato blanco joven que empezó a venir, y que fue la otra razón por la que dejé de poner pienso -cebar gatos sin esterilizar me iba a generar una colonia exponencial-, está flaco también. 

Esta vigilancia casual con la cámara me trae momentos de interés y de placer, pero también bastante tristeza.



Eran de esperar los encontronazos entre comensales incompatibles. Al cancelar rápidamente la situación, sólo llegué a recoger una de estas confrontaciones. El resultado: parece ser que una jineta es lo bastante prudente como para no querer pelea con un robusto gato macho sin castrar... y probablemente la jineta hizo bien, teniendo en cuenta la constancia y la confianza con la que este gato hacía uso del comedero.

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