Solía haber un ratoncito (al menos uno) que se escondía debajo del comedero, y no se movía de ahí aunque yo estuviera enredando alrededor.
Seguramente es el mismo ratoncito de esta escena.
Escondido tras la palangana del agua, con una garduña a pocos centímetros de distancia comiendo del comedero, en cuanto el depredador se distrae un par de segundos se desliza en plan comandos especiales hasta su refugio favorito... ¡debajo del mismo comedero que está utilizando la garduña!
No estoy segura de cómo terminaría este ratoncito, o más bien me lo temo. Pero qué narices tenía el animalito.
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